Trayvon and the War Against Us A (2:25) Mumia Abu-Jamal

6/19/12

 

Trayvon & the War Against Us

[col. Writ. 6/17/12]  © ’12 Mumia Abu-Jamal

For a brief moment in time, the name and fate of Trayvon Martin broke through the daily media fog, and touched the lives of tens of thousands of people, motivating them, mobilizing them and moving them to take direct action against the gross inaction of the State.

Youth across Florida walked out of high schools, and took to the streets. People in dozens of cities marched, seemingly spontaneously, against the non-action of the state.

Why?

Because for many of these teenagers, they sensed the unsaid truth; it could’ve been them.

It could’ve been them.

Those kids pushed the State to act, if only to prevent the movement from growing more and more, and spreading like kudzu in the southern sun.

And these protests against anti-Black violence takes place amidst the greatest institutional violence against Blacks since the height of the civil rights movement.  By that, I mean the silent assault of mass incarceration, or what law professor, Michelle Alexander terms “the New Jim Crow” (last year, she authored a book by that title).

And it matters not that Trayvon’s killer wasn’t a cop (as is usually the case).  He was an informal auxiliary to a system that polices Black life, and holds their every act under suspicion.

The South, for centuries, was an armed white army, where every white male was empowered by law and custom to control Black life, by any means necessary.

Trayvon was judged guilty of walking while Black, as are many, many Black and Latino youth every day.

No matter what the result of the Trayvon Martin case (I happen to think an acquittal is down the line), the New Jim Crow pecks at Black, Brown, and poor lives daily, destroying any future they may once dreamed of having.

But, what we learn from Trayvon’s case is, protest works, for without these protests, there would’ve been no case.

That lesson must translate to the vast social injustice of the prison industrial complex.

When more Black men are in chains today than at the dawn of the Civil War –when slavery was legal! -; or when the South African system of apartheid was in full swing, protests –mass protests--are a necessity.

 

--© ’12 maj

Trayvon y la Guerra Contra Nosotros

Mumía Abú-Jamal

6/21/2012

Por un breve momento, el nombre y la tragedia de Trayvon Martin quebró la densa neblina de los medios de comunicación, y tocó la vida de decenas de miles de personas, motivándolas, mobilizándolas y llevándolas a hacer acciones directas contra la grosera inactividad del gobierno del Estado.

Jóvenes a lo largo y ancho de Florida salieron de las escuelas, y tomaron las calles. Personas en docenas de ciudades marcharon, aparentemente por su propia voluntad, contra la falta de acción del Estado.

¿Porqué?

Porque muchos de esos muchachos sintieron la verdad que no se habla: Trayvon Martin podría haber sido uno de ellos.

Podría haber sido uno de ellos...

Esos muchachos forzaron al Estado a actuar, aunque si solo lo hizo para prevenir que crezca más y más; y que el movimiento se extienda como enredadera en el sol del Sur.

Esas protestas oponiéndose a la violencia contra los Negros ocurren en medio de la más grande violencia institucional contra los Negros desde los tiempos más álgidos del movimiento de los derechos civiles. Digo éso viendo el asalto de encarcelamientos masivos y silenciosos, o lo que la profesora de leyes, Michelle Alexander llama, “El Nuevo Jim Crow”. (La Doctora Alexander publicó el año pasado un libro con ese título.)

Y en verdad no importa que el asesino de Trayvon no fue un cachaco (como generalmente pasa). El asesino era un asistente informal del sistema que vigila la vida de los Negros en los Estados Unidos, y que sospecha de todos y cada uno de nuestros actos.

El Sur fue, por siglos, un ejército de Blancos armados, donde todos los hombres Blancos tenían el poder que les daban la ley y las costumbres de controlar la vida de los Negros, por cualquier medio que fuera necesario.

Trayvon fue encontrado culpable de caminar porque es Negro, como lo son todos los días muchos, muchos jóvenes Negros y Latinos.

No importa el resultado del caso deTrayvon Martin, (yo creo que una absolución del asesino va a llegar en culquier momento), la verdad es que el Nuevo Jim Crow picotea todos los días la vida de los Negros, de los Latinos, y de los pobres destruyendo cualquier futuro que ellos algún día habían soñado tener.

Pero, lo que hemos aprendido del caso de Trayvon es que las manifestaciones de protesta dan resultado, porque sin esas manifestaciones, no hubiera habido un caso.

Esa lección debe aplicarse a la gran injusticia social del complejo industrial de prisiones.

Cuando más hombres Negros están hoy en cadenas que al comienzo de la Guerra Civil de los Estados Unidos --cuando la esclavitud era legal!--; o cuando el sistema de apartheid de Sudáferica estaba en su apogeo, son necesarias demostraciones --demostraciones de las masas del pueblo.

--© ’12 maj